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Calamaro hizo vibrar Rosario con una noche de pura mística rockera

Andrés Calamaro volvió a encontrarse con el público rosarino y ofreció una noche de colección en el Metropolitano, ante 8.000 personas que agotaron la sala. En el marco de su gira “Como cantor”, El Salmón recorrió buena parte de su extenso cancionero y convirtió cada clásico en un momento de celebración de la música popular argentina.

Pasadas las 21, vestido completamente de negro y acompañado por una banda excepcional, Calamaro abrió el espectáculo con una potente versión de “Los chicos”, una canción atravesada por la memoria y el homenaje a quienes ya no están. Desde ese instante quedó claro que serían las canciones las grandes protagonistas de una noche en la que el artista eligió hablar poco y cantar mucho.

El público respondió desde los primeros acordes de “Todavía”, que fue coreada de principio a fin. Luego llegaron “Crímenes perfectos”, “Cuando no estás”, “Te quiero igual”, “Media Verónica” y “Costumbres argentinas”, entre otros clásicos que atraviesan generaciones. La emoción alcanzó uno de sus puntos más altos con “Mil horas”, cuando Calamaro agradeció a Rosario y el Metropolitano respondió con un multitudinario “olé, olé, olé, Andrés”.

La noche también tuvo espacio para dos figuras profundamente arraigadas en la identidad argentina. Antes de interpretar “Maradona”, el músico pidió un aplauso para Lionel Messi, a quien definió como “un rosarino ilustre y un gran amigo mío”. Luego dedicó la canción a Diego Armando Maradona, mientras las imágenes del ídolo aparecían en las pantallas y miles de voces cantaban al unísono.

Con la guitarra eléctrica, frente al piano o simplemente como cantor, Calamaro recorrió distintas etapas de su trayectoria, incluyendo canciones vinculadas a Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez. El tramo final elevó todavía más la intensidad con “Alta suciedad”, “Paloma” y “Flaca”, pero el público todavía tendría una sorpresa más: tras retirarse, El Salmón regresó al escenario, besó las tablas y dejó una frase que resumió la conexión de esa noche: “Mick Jagger cuando duerme sueña con un público como el de Rosario”.

Como despedida, llegaron “Me estás atrapando” y “Sin documentos”. Así, después de dos horas de música, nostalgia y emoción, Calamaro dejó al Metropolitano convertido en un enorme coro y volvió a demostrar por qué sus canciones forman parte de la memoria afectiva de varias generaciones.

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